1. Descripción de la Isla de Fuerteventura
Andrés García Acosta nació en la Isla de Fuerteventura, situada a unos 100 kms. del continente africano, perteneciente al Archipiélago de las Islas Canarias, que incluye, además de estas islas, las de La Palma, El Hierro, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y las islas menores (Graciosa, Alagranza, Lobos).
Fuerteventura es de forma alargada, unos 100 kms. de longitud por unos 20 kms. de ancho como media, con una extensión total de 731 kms. El clima es de una sequedad muy acentuada; dominan en la isla las condiciones climáticas de las zonas bajas, es decir, áridas. El problema de la escasez de agua es gravísimo.
Fuerteventura era, en la época de Andrés, una de las islas del archipiélago más atrasadas económicamente. Sobre todo por la falta de recursos hidráulicos que ha imposibilitado el desarrollo agrario de la misma, y que históricamente ha dado lugar a terribles hambrunas, que han producido frecuentes emigraciones.
Aun hoy día la agricultura es escasa y en continua amenaza; se reduce a cultivos herbáceos en las zonas medias: la agricultura del secano son los cereales (trigo, cebada, mijo), base de la elaboración del gofio; las hortalizas, (tomate, cebolla, ajo, papas), y la alfalfa para forraje. La ganadería no tiene mejor futuro que la agricultura: los pastos son escasos, el ganado existente está condicionado por este hecho y por las características del terreno; las cabras tienen cierta importancia. Con estas circunstancias ecológicas, climatológicas y geográficas podemos comprender la escasa población de la isla. Los caseríos eran pequeños y aislados unos de otros, aunque con tendencia a la agrupación
2. Antecedentes Familiares
Andrés Antonio María de los Dolores, era hijo de Gabriel García y Agustina de Acosta. Nació el 10 de enero de 1800 en Ampuyenta, Caserío pequeño con su Ermita de San Pedro de Alcántara. La casa del siervo de Dios, que aún se conserva tal como era, es de piedra cubierta de paja y consta de una habitación y una cocina como las otras del caserío, lugar de peregrinación al cuidado del Ayuntamiento.
Fue bautizado el 18 de enero del mismo año por el Presbítero .losé Ramón Velázquez en la Parroquia de Santa Ana de Casillas del Ángel, siendo su padrino el Presbítero Antonio Mena del Castillo. Su padre, Gabriel, era hijo de Luis García y Manuela de Acosta; y su madre, Agustina, hija de Pedro de Acosta y Catalina Carrión; ambos naturales de Ampuyenta. Gabriel y Agustina contrajeron matrimonio el 21 de noviembre de 1793, previa dispensa de consanguinidad concedida por el Obispado de las Palmas por ser parientes en tercer grado.
Los matrimonios entre parientes eran comunes en la Isla de Fuerteventura. La poca población y la obvia situación de aislamiento produjo como consecuencia que los matrimonios se concertaran entre las familias próximas en parentesco. De este modo, la tierra y el ganado se agrupaban y se concentraban evitando la disgregación y dispersión. Por otra parte, la falta de intercambio económico no permitía la comunicación social y la carencia de dinero cerraba aún más el círculo insular.
En 1802, habitaban en Fuerteventura 2.941 familias, con aproximadamente unos 4,23 individuos cada una, dando una población total de 12.451 habitantes, de los cuales 6.136 eran varones y 6.315 mujeres. Andrés tuvo 3 hermanos, Rafaela Catalina (* 22 octubre 1794); Eugenio Antonio (* 7 septiembre 1797) y María Felipa (* 23 agosto 1803).
Su padre falleció el 5 de julio de 1805. Agustina Acosta contrajo matrimonio en segundas nupcias el 30 de septiembre de 1806 con Pedro Nolasco Fernández García, proveniente de Breña Alta, Isla de la Palma. De este segundo matrimonio nació, el 24 marzo de 1808, José María de la Encarnación.
3. Raíces Franciscanas
Los Franciscanos jugaron un papel importante en la evangelización del archipiélago Canario al ser los primeros religiosos que se establecieron a partir de 1416 en Fuerteventura, fundando el superior Fray Juan de Baeza el convento de Betancuria que contribuyó a profundizar el sentido teológico religioso y ejercieron, hasta en los más abandonados rincones de la isla, la función sacralizante con verdadera virtud.
La Isla de Fuerteventura adquirió también, merced a ellos, un sentido de sencillez franciscana y un talante de hospitalidad que mitigó muchas veces su existencia cruda y difícil. Así como los clérigos seculares se movían entre las clases dominantes, los frailes de San Francisco encajaron en la conducta de las clases humildes.
Dejó una profunda huella en la Isla, el hermano lego franciscano San Diego de Alcalá. Nació cerca del 1400 en San Nicolás del Puerto en el Reino de Sevilla, Andalucía. Deseoso de soledad y penitencia, aún joven llevó por varios años vida eremítica en la Iglesia de San Nicolás. Unido a la oración y contemplación, el trabajo de la huerta y la confección de pequeños utensilios para uso doméstico. Entró a los Frailes Menores en el convento de Arizafe, un poco distante de Córdova, y realizó el noviciado como Hermano lego. En el 1441 fue mandado a las Islas Canarias, siendo designado Guardián del Convento de Fuerteventura el año 1446.
Trabajó con particular celo por la defensa de los indígenas. El año 1449 pidió volver a España. Viajó a Roma el año 145 para ganar el jubileo y asistir a la canonización de San Bernardino de Siena. Este mismo año, se desató la epidemia en Roma y San Diego se dedicó a la atención de los enfermos. Falleció el 12 de noviembre de 1463 en Alcalá de Henares, cerca de Madrid. Fue canonizado el 2 de julio de 1588 por el Papa Sixto V.
La presencia franciscana en la Ermita de San Pedro de Alcántara hubo de influir en la vida y decisión religiosa vocacional de Andrés. La Ermita posee en su interior siete grandes cuadros sobre la vida de San Pedro de Alcántara pintados en el siglo XVIII, sin datos sobre su autor.
Esta influencia franciscana se manifestará en el campo de la enseñanza y en la religiosidad popular con las devociones a la Virgen de la Peña, al Via Crucis, a San Diego, a San Andrés y a las Ánimas.
Los conventos de los frailes desaparecieron todos a causa de la Desamortización y Exclaustración de 1835.
4. El Majorero
Majorero es la expresión propia para designar a los Isleños nativos de Fuerteventura, proveniente de la palabra Maho que adquiere la acepción de "gente del país" u "hombre de la tierra" con el sufijo castellano "ero"
Todo indica que el joven majorero pasó su adolescencia y años de juventud como pastor de cabras. Ser pastor era el oficio de la mayoría de los majoreros desde los primeros tiempos. Así, como los otros pastores de esa época, seguramente recoma con su rebaño grandes extensiones de terreno para encontrar pasto y agua.
Andrés, según sus biógrafos, apacentaba sus animales casi siempre separado de sus compañeros y rezando. De regreso, al ponerse el sol, enseñaba la doctrina cristiana a los niños de los alrededores de su casa y cantaba alabanzas a la Virgen María.
Su vida como pastor la asumió como parte de su responsabilidad familiar, aunque también ayudara en las tareas propias de un labrador.
5. Camino de América
La vida del joven pastor continúa su ritmo normal: encontrarse todos los días con este "paisaje evangélico", llenar su espíritu en este "oasis vivificador" y formar parte de esta "isla para peregrinos", "peregrinos del ideal"
Esta monotonía se rompió con acontecimientos familiares. Su hermano Eugenio, el 12 de diciembre de 1830, contrajo matrimonio con María Juana Jordan siendo testigo el padrastro Pedro Fernández; no mucho después, el 11 agosto de 1831, falleció su madre Agustina Vda. de Fernández.
El 27 de febrero de 1832, Andrés actuó de testigo en el matrimonio de su hermana María Felipa con Francisco Pérez.
Poco después, muertos sus padres y casados sus hermanos, partió hacia América, formando parte de una de las expediciones que constituyeron la gran corriente migratoria del período.
Los movimientos migratorios masivos de las islas fueron provocados por las hambrunas periódicas, la escasez de trabajo, el elevado índice demográfico, sequías y por la política migratoria llevados a cabo por las Repúblicas de América y España.
